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martes, mayo 20

Encuentro con El Diablo

"¡¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora!!
¡¡Has sido abatido a la tierra dominador de naciones!! (Isaías 14:12-14)





Hay quien asegura, humilde o pretenciosamente, ser El Diablo en persona. Así tenga puestos los Cuernos de sombrero, la camiseta del Ché Guevara (o la de los Rojos del Municipal), una chumpita de Iron Maiden, el aliento a Chile Tabasco o una buena cola, marca llorarás.


El asunto, es que yo lo conocí la otra noche en un bullicioso bar. Llevaba las uñas pintadas de colores, un pearcing en la lengua, vestía All-Stars de cuero negro, pantalón caqui, boina de gamuza y una cantidad innumerable de collares colgándole del cuello e inmiscuyéndosele entre las redondas y voluptuosas tetas que casi se salían de la blusa a cuadros. Me acerqué a ella para presentarme con ése ademán de casanova y ella, abruptamente, me dijo: “Yo te conozco... vos sos un escritor fallido, te llamás Bromo y me gustás... tenés que tomar más chela, quitarte esa ridícula bufanda y meterte conmigo al baño para que te exorcice una y otra vez con estas caderas mientras afuera se oye el reguetón... vení Bromo, tocame..."

Me lo dijo precisamente cuando estaba a punto de encenderle un cigarro y ofrecerle un trago. Yo no hice otra cosa más que encenderlo para mí, inhalar el humo gris, voltear a ver a la mara que platicaba en la barra y luego tomarme un trago amarillo de la Gallo. "Seguíme al baño", me dijo. Sosteniendo en su mano izquierda un gramo de cocaína blanca –blanquísima– y en la otra mi botella de cerveza. "Te va a gustar...", afirmó mientras yo la seguía. Subimos las escaleras y pude ver el contoneo de sus caderas caqui y el sabroso meneo de su culo marca "llorarás". Con ésta me voy al cielo y al infierno de regreso, pensé, mientras mis ojos se dirigían rumbo a la blanca polvoreada carretera del éxtasis. Cruzamos la puerta, y precisamente afuera el reguetón no paraba de sonar.


Ya en el baño, con un sonrisita epicúrea y cínica, me volvió a repetir que en realidad ella era El Diablo. Yo asentí (pensando que era una buena frase seductora), entregándome a su infierno de toscos manoseos mientras ella me desabrochaba el pantalón. Al cabo de un segundo lo desabrochó por completo mientras yo insistía arrebatadamente en abrir la bolsita de coca con los dientes. Después de un intento logré abrirla y respiré aliviado. Encogí los hombros y busqué unas llaves. Ya para ese momento sentía el constante y ligero mordisqueo sobre los bordes del glande y decidí meterme de un solo 4 llavazos mientras buscaba un condón en la bolsa del jacket. Me metí 2 más, y otros 2 más.

Exactamente cuando encontré el condón, sentí una garraspera áspera bajando por la cerrada y seca garganta; no precisamente una quemazón, sino una especie de gusano anestésico y pegajoso que bajaba lenta y dilatadamente por todo el esófago dirigiéndose hacia el estómago. Coloqué una mano en los fríos azulejos del baño, me recosté en la inmunda pared, no sé por qué motivo pensé en Dios y empecé a sentir cómo mi cuerpo se desmayaba hacia dentro; cómo en un trance ignoto, erótico y vehemente. La “diabla” no me soltaba la pinga, lo hacía muy bien. Su hirviente saliva empezaba a quemarme todo el tejido eréctil. Me mordía una y otra vez, pasaba su lengua por todas partes, sentía que me engullía por completo. Una hoguera de cosquilleo interminable se empezó a apoderar de mí. Heme aquí, pensé, refugiado en esta impetuosa isla cubierta de lava... No me importa sí se llama Juana La Cubana, Jeanette o Granadina... pero qué rico la chupa.

Seguramente la chava, nunca había escuchado King Crimson, Jethro Tull, Muddy Waters o John Lee Hooker. Ni tenía idea acerca de William Blake, Arthur Rimbaud, Jack Kerouac, Paul Bowles o William Burroughs. A lo mejor sí sabía de todo, ya que decía ser El Diablo, o La Diabla. Seguramente sabía de Colisión Inelástica, Radiología Gastrointestinal, Hermenéutica Romántica, Física Cuántica, Chamanismo Totémico, Estructuralismo Simbiótico, Sicología Analítica, Programación Neurolingüística, Gastronomía Arábica y hasta un poco de Aromaterapia New Age. Seguramente se sabía de memoria todas las canciones escritas y compuestas en la Historia Universal. Desde las canciones del Buki hasta Camilo Sesto; y desde Verdi hasta Vanilla Ice.

Por un momento, el desmayo interior-ulterior empezó a acelerar y poco a poco fui sintiendo su hálito de espasmo entrando por la uretra. Así, entre confusión y languidez, fui sintiendo un mareo y luego otro y otro y otro; hasta que el gusano anestésico que había entrado por las fosas nasales -y bajaba hacía unos minutos por el esófago-, se empezaba a apoderar de mí. Lo empecé a sentir por todas las venas, por todos los nervios, por todas partes; debajo y encima de toda la piel. El caliente fulgor se fue mezclando con el frío epiléptico hasta que de un húmedo tirón, la diabla me soltó y me murmuró algo al oído. Algo difícil, algo en Arameo y en Latín. Vi luces negras y caí al suelo, en un infinito vuelo alado y circular. En un momento dejé de sentir la cabeza enorme, y al contrario; empecé a sentir el corazón desarticularse. También sentí una sacudida, una agitación en la punta de los dedos, un constante maremoto de sílabas y lo último que recuerdo fue el manotazo de un compadre directo a la mejilla, una música ligera de fondo, una caminata en tropicales círculos y una llamarada en combustión rodeada de tambores en medio de los tristes senderos de la madrugada.



Al cabo de un rato, desperté en mi cama; sin fiebre ni mareos.

Al lado, semiabierta, una edición en francés de "Une Saison en Enfer" de Arthur Rimbaud. Afuera llovía, pensé en los druidas y en el reguetón. Luego intensamente, pensé en Conde de Lautréamont.

lunes, mayo 12

Animal del Monte, Animal de Mayo

Durante esta semana de nuestro lluvioso Mayo, se está realizando en 6 sedes simultáneas de toda Guatemala –sobre todo en la sublime cunita de la cultura: Quetzaltenango–, el IV Festival Internacional de Poesía bajo el nombre de Animal del Monte. Este año está dedicado al poeta Luis Alfredo Arango, un poeta recio y con una urgencia de broma/metáfora que hace añicos a cualquier poeta latinoamericano vivo.


Con respecto al festival puedo decir: Muy buena dedicatoria en vida, buena sede principal, muy buen nombre, muy buena organización, muy buena convocatoria; nada más que 40 poetas invitados, entre extranjeros y nacionales. Uff! So arduo trabajo. Lamentablemente –no sé sí por error de logística, o desinterés por parte del comité organizador (Metáfora) hacia mi persona, y/o mi poesía– decidieron no invitarme. So what!, pensé cuando vi la página del festival. Y aunque me hubiese gustado participar en susodicho evento, optaré entonces por parrandear bajo la lluvia con el otro animal: "El melancólico animal de Mayo". Ése que gime y aúlla en la intemperie, bajo la intensa lluvia de nuestro invierno más melódico y sabroso. Chipi-Chipi Bom-Bom, diría alguien que anda por allí.


So facto, les dejo tres links con respecto al festival para que disfruten (aún sin mi presencia, claro). Y si pueden, dense una vuelta por Xela el fin de semana. Al final, entre el friíto y las Cabros, siempre se pone divertido el rollo.

Salú para la mara pues. Salú!!



Link 1: Página del Festival
Link 2: Comentario de Alan Mills
Link 3: Comentario de Julio Serrano

A Todo Funk!!

El viernes por la noche, la escena musical chapina volvió a estremecer a los fieles y aguerridos fanáticos del baile, con el “último” concierto de la bandita power-funkera: Entretodos. Aquellos anunciaron el evento cómo un último platillo fuerte de despedida, que incluía el más notable funk –típico y exclusivo– de sus piezas; a la vez que los respectivos –y respetables– covers de sus homólogos en el género (Jamiroquai, James Brown, Michael Jackson, etc.). La noche estuvo inmejorable, el bailongo estuvo óptimo, la compañía irremplazable.

Yeah, Baby! Bailamos sobre un melodioso jadeo de átomos fiesteros!


En lo personal, al igual que a los más de 200 asistentes, ya se extrañaba el sonido típico de la banda. Esa gua-gua idílica en la guitarra del Ché Menéndez junto a la constante y elegante sobriedad del bajo de Diego, contrastando con la insistente bataca del Chunay, la particular "voz/baile/pandereta" del Taco y la sincronía regular del Titi en la percusiones. A todo eso, lo mezclamos con la voz femenina de la vocalista (de quien no sé su nombre, by the way) y las notas prodigiosas del broder tecladista que también hace segundas voces (tampoco sé su nombre); y se genera un producto limpio, profesional, groovy, funky, melofantástico. Bien le decía a un compadre ésa noche: "Sí Entretodos continúa tocando, yo sería el primero en promover el Club de Fans entre los asiduos seguidores". Seguidores que, por supuesto, buscan fielmente ese sonido “no típico” que se ve contrastado por el rock ‘n roll de las "camisetas negras". (Se han dado cuenta que la vestimenta en los toques de funk, reggae y ska, abundan los colores vivos? Pura diversión, puro color, no?!). Y en ese contraste, en comparación con bandas cómo Viernes Verde, Razones de Cambio, Radio Viejo, Bohemia Suburbana, etc. Entretodos podría convertirse en una banda de culto, una de esas bandas residentes para ciertos festivales exclusivos del mundo. Festivales exclusivos que no buscan lucro, sino calidad escénica. Pero bueno, también pasa que Entretodos nos deja con las ganas. Con las ganas de más parranda, más jammin, más discos. Y eso es lo bueno, porque la expectativa crece y luego se transforma en pollo frito con cerveza. Quise decir, en comida barata pero más que buena, jeje.


(Info: ¡Imaginen, un concierto con músicos excepcionales y la entrada al concierto cuesta Q 30, unos $ 4 nada más!! uff!! salú por eso!!)

(Más info: Entre los amigos que me encontré por allí, me topé con los meros meros de Colectiva, un brillante proyecto de producción audiovisual con una página y un blog muy interesantes. Les dejo los links: Colectiva Web & Colectiva Blog)

(Mucho más info: No es el último video de la banda Radiohead, sino que es un trabajo en conjunto por MTV EXIT/Radiohead/John Seale en contra de la explotación, maltrato y tráfico de personas: All I Need)

sábado, mayo 10

...

Esta itinerante fórmula de desangrar las ganas bajo la lluvia. Esta insolente manía de interrumpir los crepúsculos a cubetazos de tristeza. Esta felicidad ridícula, ensamblada en los rincones más austeros de la desdicha. Esta continuidad precoz, haciendo malabares con el más mortal de los tiempos; esta certeza.

miércoles, mayo 7

Livianito para una Elizabeth

No es que no pueda prescindir del exceso, tu exceso; pero prefiero saborear toda tu hegemonía intacta valiéndose de los recursos del momento más auténtico. Y no es que no deba, pero debería venerar tu risa acariciándome los bordes de los dolores más toscos de mi epicentro. Pero ésa risa tuya, tan puntual y tan convexa con todo. Me hace llegar a otro lugar donde la poesía no rige, no dicta; no es dogmática. Y vos sos poesía, poesía cruda, espontánea toda. Tal cual efímera proeza en movimiento con el infinito. Ése infinito que nos sabe pero no nos aprende de memoria.

martes, mayo 6

Martes, otra vez

Y los mejores asesinos son aquellos
Que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos
Que predican amor.
Cuidado con los predicadores.
Cuidado con los que saben.
Cuidado con aquellos que están siempre
Leyendo
Libros.


(Charles Bukowski)




A una semana de la presentación del libro "Sin Casaca", todo es muy distinto. Aunque la verdad, no tanto. La noche siempre es la noche, y el día no es tal día –cómo diría Roberto Monzón– es relámpago frugal de doce horas. Y aunque dan ganas de mar, siempre mar, también dan ganas de montar caballitos de carrusel y encaramarse en la felicidad del mundo; o en el torso bronceado de una italianita backpackeriana.


La noche casaquera, no tuvo italianas ni gringuitas ni alemanas; pero tuvo un toque exquisito de diversidad de gente que me amalgamó la vida a mí, y a otros tantos. La noche estuvo concurridísima, cómo nunca antes en una lectura o presentación de libro. Creo que las casacas las abrió Mills, Dardón y Payeras. Aquellos parece, según dicen, estaban curtiéndose de alcohol y bocas en El Granada muchas horas antes de la presentación; junto al recuerdo incesante de las enanitas gangbang, los apóstoles del pop, los chuchos violadores y uno que otro Barnie difrazado por Estuardito Prado, el maestro del antirelato flat. Luego bajo ése mismo tono de lectura o alcohol, fatuo y subversivo, les siguió Julito Serrano que concluyó bien-parafraseando un chat transcrito en su relato de choferes. De allí en adelante, todo fue sumamente extraño a excepción de Lorena Flores (a quien noté nerviosa con su relato de hombrecito/hermanito), Alejandro Marré (con su ángel taximétrico y salvador) y Luis Fernando Alejos (que precedió mi lectura con su relato corazonado) dance. Al final, opté por leer mis dos relatos y esperé la lectura de Alejandro Torún, que me pareció sobria y fina. Al final, salí a beber cerveza cómo se debe y hablé puras casacas con el torrente de mara que no dejaba de aparecer. Luego de un parito de gallos, nos cambiamos de bar con mi nena y la noche se puso galana –cómo le dicen–. Tanto que hasta terminé cantando/improvisando con una bandita de nombre “La Casaque Finé” en el bar de una amiga. En ése momento intenté improvisar Heroin de Velvet Underground pero me salió convexa la tonada y terminé Funeraleando Once a lo A.C. por culpa de las maltitas y los excesos.


Luego llegaron los after y los after-de los afters; ya ustedes se saben el resto de la historia.

Oh, sí! Sí! Sí!

Lo bueno, es que terminé tomando Jack Daniels, escuchando Pescado Rabioso y susurrando versos disidentes de Charles Bukowski en horas de la tarde el día jueves (Día Internacional del Trabajo). El viernes, fue puro descanso y el sábado antiguazo directo al centro de la montaña. Una montaña mágica (no de Thomas Mann precisamente) entre silencio infinito, fogata incesante, puros de marihuana y licor de café. El amanecer, otro tema, pero siempre despiadado y sublime. Ahora, martes. Mucho ruido, sí, mucho ruido de fondo. Pero es un ruido mezclado con ésa reverberación absoluta de los aplausos y la fiesta del miércoles pasado. Un miércoles de ésos finos, tipo rola de Medeski Martin & Wood tocando con Soulive o Portishead (que saca nuevo disco, by the way).

Además, hoy martes, reviso unos escritos para un próximo librito de prosas, leo el único libro de relatos de Kundera con mucho entusiasmo; y le escribo puras chat-muladas a una amiga (hmm, ¿uruguaya?) que no me deja en paz.

Posteo los dos relatos con los que participo en el librín:


DE MADRES, PISCINAS Y MAYOS


De la voz de: Nota de Prensa
Lugar donde contó la historia: Ciudad de Guatemala
Cuando: 2005



De las dos balas perdidas, sólo se supo que una fue directo al corazón de la madre. La otra, casi parte en dos el fémur del niño de cinco años que jugaba en el resbaladero al lado de su madre. La madre cayó herida de muerte al suelo. El niño, por lo contrario, decidió suicidarse ahogándose en una piscina de un prestigioso colegio a los 16 años un 10 de Mayo, día de las madres. La piscina, fue la piscina sede de los XIII Juegos Interescolares donde ganó Juan José Castillo López la medalla de oro en estilo libre. El siguiente año, Juan José no pudo repetir tal respetable hazaña en la primer semana de mayo, pero consiguió un bronce, en estilo mariposa.




CEVICHERÍA EL PALMAR


De la voz de: Alejandro Marré
Lugar donde contó la historia: Algún bar, seguramente
Cuando: entre 2004 y 2007



–¡Va, chavo! Sí lo que andás buscando es un buen ceviche de conchas, ¡venite conmigo! Subite al Tuc-Tuc, yo conozco un lugar... puras conchas al llegue, vas a quedar satisfecho mano –me dijo instruidamente mientras se buscaba la Suave Chapina por debajo de la hamaca.

Yo, que ciega y desesperadamente andaba urgido por una cerveza y un buen ceviche para quitarme la cruda, lo adopté cómo mi "Concha-Gurú". No dude siquiera en preguntarle el nombre.

–¡Pilas pues, que es para hoy! –agregó mientras giraba el starter y sintonizaba La Tropicana


Nos adentramos pues, en los recovecos del pueblo mientras cruzamos dos cantinas, una tienda de abarrotes (La Martita) y una carnicería con nombre alusivo a la costa; de allí cruzamos la siguiente cuadra hacia la derecha, y entre unas tristes palmeras recién peladas volvimos a girar con rumbo a un callejón con vista al mar. La rola del Buki empezó al mismo tiempo que un escuálido perro empezó a ladrar y a perseguirnos sin más remedio. El guau-guau me desesperó.

–Vos pégale un pijazo, y hay vas a ver cómo le queda la jeta –me dijo el compadrito, seguido de corear al barítono el "no hay nada más difícil que vivir sin ti..."


Recorrimos unas seis cuadras más entre el ruido del motorcito de cuatro litros, la voz del locutor en la radio anunciando unas promociones de jabón, y la obstinada humedad de la costa. La temperatura ascendía. Al igual que la resaca tropical del mediodía. Puro "Tropical Murder", pensé.

–Mire, y ¿ya vamos llegando? –le interrogué al compadrito al mismo tiempo que él pegaba un tosco frenazo y se aorillaba junto al portón rojo de una casa medio vieja.

–¡Ya llegamos chatío! –me dijo con un ademán oportuno, mientras se bajaba del Tuc-Tuc para saludar a una fulana demacrada y caderona que vestía una faldita color zapote, una blusa pálida y semitransparente (hecha un nudo en el ombligo) que dejaba ver los pezones gastados, unas sandalias de goma chueca y unos aretes de plástico barato colgando de sus puntiagudas orejas.

–¡¿Y entonces?! ¡¿Aquí es?! Me espera a que coma y así me regresa al pueblo... –le dije, tosco.

–Fijate que no te puedo esperar, tengo prisa... ¡son veinte varos chatío! –objetó abruptamente mientras se despedía de las (ahora dos) fulanas que me veían con vehemencia y curiosidad.

–¡¡¿Cómo así?!! –le debatí –¡Sabe que, sí quiere yo entro a traer el ceviche y salgo cuando lo tengan listo...! la verdad ¡me urge un ceviche compa! –inquirí mientras detonaban una insolente carcajada los tres, y miraban jocosamente mi cara de inútil desconcierto.

–¡Pues mirá! –me aclaró riéndose– ¡Este no es un Mcdonalds! ¡¡Aquí no lo podés pedir para llevar, jajajajaja!! Sí lo que querías era comer, mejor me hubieras dicho antes.

–Hmmm, ¡¡¿cómo así?!! –pregunté aturdido mientras veía la indumentaria de las dos fulanas y empezando a entender que no estaba precisamente en una cevichería.

–¡¡Este es un putero, chatío!! Aquí encontrás "pura concha", con respeto a las señoritas... agradecé que no te llevé a otro lugar, juajuajuajua. ¡¡Menos mal que no me pediste un cevichito de puro camarón!!

martes, abril 29

¡Sin Casaca, chavo!

Esta parcela de argumentos empacados al vacío, este ir y venir diurno en las atrocidades del exceso. Este compartir con gente nocturna, este diván de nostalgias en la punta de la melancolía. Esta sensación de abandono en el último vagón de la wagoneer y en la pasta más dura de los libros de la cabecera.




La semana pasada, precisamente El Día Internacional del Libro, estaba haciendo pruebas con el nuevo equipo de sonido de 5.1 canales del bar de una amiga; cuando aparecieron unos compadres músicos con ganas de tomarse unas frías y pasar un buen rato. Pidieron sus frías, encendimos cigarros y platicamos de The Kinks, el nuevo disco de Bohemia, los pocos pelos de la Britney, los clavos de Fela Kuti, del concierto del Profeta, los 10 años de Gerardi, el Premio de Juan Gelman, el último librín de Javier Payeras, los abanicos de Locomía, la siempre e irrefutable cerveza Gallo y el exquisito Jack Daniel’s.

Casi al final de la noche, me escapé para pasar dejándole un sub de pollo a mi nena al Hospital Roosevelt –allí trabaja cómo residente en la Maternidad, y otros días en Alto Riesgo–. Ella, por el contrario, estaba preocupada por el “Niño Siete”, un bebé a quien le estuvo aplicando diálisis los últimos días sin la mayor esperanza de que viviría (hoy dieron de alta al niño, el bebé está bien, !qué buena noticia!). El hospital, claro, todo un caos. Y ése día pensé mucho en la realidad de la salud pública nacional, ¡uff, qué tema! Así entre pláticas de diálisis, chikensubs y besos con sabor a Fanta Naranja estuvimos un buen rato y luego desaparecí entre las calles mugrientas que colindan con el Mercado El Guarda. Regresé al bar después de una llamada, y por último terminé bebiendo whisky en la barra junto a Elías Jiménez, conocido cineasta guatemalteco por su películas "La Casa de Enfrente" y "VIP, La Otra Casa". Entre pláticas diversas me contó acerca de muchos proyectos y en especial sobre un libro de micro relatos que le había entusiasmado muchísimo. Le expresé sobre mi interés por el librín y me dijo que me lo iba a pasar, aún lo sigo esperando. Al respecto de los micro relatos le comenté que la otra semana (mañana miércoles 30 de Abril) sería la presentación del libro Sin Casaca, una antología recopilatoria de relatos cortos que parte de la genial idea del ilustrado y prolífico poeta-broder Sir Alan Mills –más conocido cómo Balam Mills, o el Talibán del Amor–, que también tuvo a su cargo la edición de "Versolaris", un librito recopilatorio de poesía guatemalteca actual con sus respectivas lecturas-en-carambola programadas. Para esta edición de Sin Casaca, se recopiló el trabajo de 28 escritores para que escribiesen una anécdota que rescatara la tradición oral en la literatura actual y la transformaran en un relato corto, con todo y su tushte, su morbo, su verborrea delicada y su desliz inmediato. Chéquense la primicia de entrevista en el blog de otro compadre, Fe De Rata. En el libro hay 28 relatos por cada escritor; yo, sin querer queriendo (cómo diría el Chavo del 8) participo con dos relatos. ¡Qué talito!

Les juro que no hice ningún favor sexual, ni mucho menos una travesura dionisíaca con el personal femenino del Centro Cultural de España, o algún acto ilícito bajo drogas de diseño con los editores en una fiesta clandestina para asegurarme un doble play en el libro. "Se ve que te quieren", me dijo una amiga. Eso no lo sé. Pero lo que sí sé, es que va a estar divertida la cosa. Besides, que hay una fiesta de unos compadres que tocan música fina; y al otro día, para colmo de los rockanroles: Día Internacional del Trabajo, que implica feriado total. So, pari oi de taim-pari oi de taim, dijo Eddie Murphy.


La cita es mañana en el bar Las Cien Puertas desde las 7PM, y va a estar sabrosona la cosa. Más sabrosón que un pan con chile relleno. Así sin casaca, pues.


(Curiosamente, el día que andaba con Elías terminé en ciertos bares de la buena madrugada y me dio por escribir un relatito corto al respecto. Pero eso lo dejo para otro posting-blogger-lover. Con todo y video.)

domingo, abril 27

Recuerdos Bizarros de domingo

De todos estos años de parranda, me gustaría decir: ¡¡Y ahora, que empiece la verdadera fiesta!!


Hace 10 años, por ejemplo, andaba inmiscuido en un proyecto un tanto efímero llamado Ediciones Mundo Bizarro –concebido siempre al lado de Casa Bizarra, un colectivo de artistas de “posguerra” trabajando en pro de cualquier cosa que fuése pro-pugna-reflexión-artística–. En ése entonces, estábamos publicando libros junto con Simón Pedroza, Javier Payeras, Alejandro Marré entre otros. El proyecto no era tan ambicioso cómo se pensaba; al contrario, era un proyecto quizás quimérico y delirante (bizarro, en el mejor de los casos). Pero lo curioso es que sin querer se publicaron (hmm, a ver...) alrededor de 10 libros y unos 10 Pasteles de Moscas, que eran una especie de antologías tipo fanzine de bajo presupuesto diseñadas al corta-y-pega en papel kraft tamaño carta donde nos publicábamos a todos y quedaban bien chingonas. En el proyecto publiqué dos libros, Pedroza y Payeras tres o cuatro quizás. De los libros que recuerdo, "El Ahorcado" de Simón es mi favorito. También me gustan "Ausencia es ¼ vacío" y "Artificial", ambos de Javier. Por otro lado, hay un libro –me gusta decir “de colección”– que salió con portadas especiales y únicas (por mi parte, pinté unas 20). El libro se titula: "Terrorismo Moral y Ético (pastel tres moscas)" de Pedroza, Marré y Payeras. Cada portada del libro tiene la silueta de un arma 9mm y todas las portadas (200 libros) son distintas y están pintadas por pintores-artistas del momento, entre ellos José Osorio, Josué Eleázar, Giovanni Pinzón y otros. Conseguir uno de ésos libros, es todo un lujo. Yo tengo en mi caja de ésos años, cuidadosamente guardados unos 5, para quien quiera verlos. Hay por allí otro detalle de la época que no puedo dejar pasar. Y es que en esos años eran solamente dos las editoriales –digamos under– que se dedicaban a publicar literatura insurrecta o subversiva, una era EMB y la otra Editorial X. Este proyectil, me gustaba, sobre todo por Estuardo Prado (fundador, editor y director de la X). En EMB publicábamos poesía y en X, narrativa. De ésos años recuerdo dos libros clave para la historia de la literatura guatemalteca. Uno, "Vicio-nes del Exceso" de Estuardo, narrado con degenere y pulcritud literaria, grotesca y docta escuela pues. El otro, es "Este Cuerpo Aquí (Antidiario)" de Maurice Echeverría, libro que invoca el día a día de un personaje reflejo de toda una generación. Dos libros visceralmente recomendables que contienen droga, cotidiano, vacío, absurdo, reflexión, excesos, realidad. Luego Editorial X sacó una serie de libritos muy buenos, pero la magia del under se difuminó con la llegada de premios y otros intereses que prefiero tocar en otro post. Luego vino la publicidad, los viajes, el exceso, la responsabilidad. Y en tal caso, es que desde entonces no he publicado un libro personal de tiraje mayor a treinta copias (siempre he mantenido la estética de sacar pequeños libritos de tirajes menores y regalarlos a amigos, novias y amantes). Nunca he buscado algún contrato editorial, ni mucho menos me he movido en el 'conecte' de los intereses. Anyway, el último libro de tiraje más o menos mayor que publiqué fue "Diafragma Numérico", un poemita largo siempre con EMB; y parece que no quedan copias por ninguna parte (excepto en mi librera y en la de algunos amigos). Para todo esto, han salido publicaciones antológicas –impresas y en la web– y me he mantenido al margen de muchas actividades literarias, pero siempre observando y metiendo mano cómo el viejo Ortega y Gasset. La creación, en todo caso, nunca se detiene. Hay tela de donde cortar versos, hay caldo de donde sacar carne bien cotizada y bien sazonada al gusto del cliente.


Y ahora, después de 10 años, estoy embarcado en un proyecto editorial que pronto verá luz con uno de mis libros -el primero de una antología cuádruple personal-. El proyecto, no es la secuela de toda ésa rebeldía de hace una década (¡puta, ya es una década!). Al contrario, es una fiesta armada con suficientes municiones para soportar la batalla en la trinchera espectadora, o en el campo abierto de las literaturas nacionales y campales. ¡¡¡La partie doit continuer!!! ¡¡¿O no?!!